Entrevista a Alejandro Jara, Director General Adjunto de la OMC

09 de febrero de 2011

Por Juliana Peixoto Batista1

Alejandro Jara nació en Santiago de Chile en 1949. Realizó sus estudios secundarios en Río de Janeiro (Brasil) y Santiago de Chile. En 1973 obtuvo su licenciatura en derecho en la Universidad de Chile. Con la ayuda de una beca Fulbright, cursó estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de California en Berkeley (1975-1976). Una vez de regreso en Chile, pasó a formar parte del Servicio Exterior de Chile, donde se especializó en relaciones económicas internacionales. Actuó en varios cargos del gobierno de Chile, incluyendo, en el rango de Embajador, el de Representante Permanente de Chile ante la OMC en Ginebra. Es autor de numerosos artículos y trabajos sobre comercio internacional.

1. ¿Cuáles son los principales desafíos de la OMC en la actual coyuntura mundial de crisis y de reconfiguración de poderes en la comunidad internacional?

La crisis ha presentado un doble desafío al sistema multilateral de comercio. Por una parte, la pérdida de empleos y la contracción de la actividad económica ha generado reclamos y reivindicaciones de sectores menos competitivos para obtener más protección o apoyo. El monitoreo y vigilancia de las medidas de política comercial y de estímulo económico que ha realizado la OMC, así como otras entidades y agencias, revela que si bien hay nuevas medidas proteccionistas y subsidios, éstas son relativamente pocas y, generalmente, enmarcadas en los acuerdos de la OMC. Por ejemplo, salvaguardias, medidas antidumping, etc. Las normas y los compromisos asumidos en la OMC han servido de respaldo para que los gobiernos contengan las presiones internas. Se puede afirmar que, hasta ahora, los mercados han mantenido sus niveles de apertura y con pocas distorsiones. Por otra parte, las necesidades de dar estímulos para retomar el crecimiento de las economías, lleva forzosamente a la conclusión de la conveniencia de avanzar en la liberalización del comercio de bienes y servicios, así como mejorar las reglas y disciplinas sobre varios tipos de medidas no arancelarias. La manera más eficaz de avanzar es concluir la Ronda de Doha. De todas las posibilidades ésta sería probablemente la medida de estímulo más barata, profunda y fácil de realizar. Los mercados reaccionarían con nuevas inversiones ante las señales concretas de estabilidad y nuevas oportunidades de negocios que se derivarían de la conclusión de la Ronda de Doha.

2. ¿Cuál es la evaluación general de la Ronda de Doha en relación con sus objetivos iniciales? En su opinión, ¿cuáles son los principales temas pendientes para el cierre de la Ronda?

Las negociaciones de la Ronda de Doha han revelado ser particularmente difíciles y largas. Se han hecho grandes progresos en todas las áreas, pero desde hace un par de años está pendiente la adopción de decisiones políticas que definan el nivel de ambición en áreas claves, entre otras, agricultura, artículos industriales y servicios. No ha sido posible encontrar un punto de equilibrio entre los intereses en juego. El principal problema estriba en el hecho de que esta es la primera vez en más de sesenta años del sistema multilateral de comercio que se está intentando liberalizar el comercio y eliminar / reducir subsidios en agricultura. En la Ronda Uruguay fue posible integrar a la agricultura a las reglas multilaterales. Ahora, toda la Ronda depende de que sea posible lograr resultados sustantivos en la agricultura. La economía política de la agricultura es tal que para avanzar un poco en agricultura se requiere resultados muy ambiciosos en otras áreas como las de artículos industriales. No obstante, hay conciencia sobre la necesidad de concluir la Ronda, y la mayor parte de los países como los participantes en el G20, al más alto nivel, han dado el respaldo político para desencadenar un proceso de negociación que haga posible concluir a fines del presente año.

3. Algunos temas aparecen como fundamentales para el futuro de la gobernancia global del comercio, como ser el cambio climático, por ejemplo. ¿A qué otros temas fundamentales deberá dedicarse la OMC en el futuro de la gobernancia global del comercio y cómo administrar el riesgo de que la organización pierda el foco ante la amplitud de temas conexos al comercio?

Hay creciente conciencia y presión para que el sistema de comercio multilateral avance profundizando y ampliando la cooperación internacional. La crisis económica, el precio de los alimentos, el cambio climático son algunos de los rubros que requieren una respuesta en la OMC. Inversión extranjera, regulación y política de competencia, restricciones e impuestos a las exportaciones, son algunas de las áreas que se mencionan con frecuencia en este contexto. El problema no es que pueda perder el foco, sino que se pueda responder con eficacia a las necesidades de más y mejor cooperación mediante buenas reglas internacionales en la OMC y en los demás organismos internacionales o regionales relevantes.

1 Miembro de la Cátedra OMC-FLACSO/Argentina.