Por Luis Gil Abinader*

Las negociaciones en torno a las Indicaciones Geográficas (IGs)  han sido de las más complejas en el marco del Acuerdo sobre los ADPIC y la Ronda de Doha. Desde que fueran planteadas por la ahora Unión Europea durante la Ronda de Uruguay, han provocado impasses incluso dentro de la Cuadrilateral. Irónicamente, según asegura el investigador de la Universidad de Warwick, Dwijen Rangnekar, las IGs pueden constituir una herramienta importante para promover el desarrollo local en los países que las adoptan. La Cátedra OMC – FLACSO Argentina aprovechó su reciente visita a Buenos Aires para formularle algunas preguntas y conocer su perspectiva.

 

LGA: Actualmente usted está escribiendo un libro sobre Indicaciones Geográficas. Por favor, díganos sobre qué temas particulares versa su investigación.

DR: El título tentativo es ‘Rehaciendo el Lugar: La Construcción Social de las Indicaciones Geográficas’, en el cual me propongo explorarlas distintas facetas de las IGs, desde las negociaciones globales dentro de la OMC y otros foros multilaterales, hasta su uso local en un número de jurisdicciones distintas. Una de las ideas centrales es que las Gis representan un logro extraordinario en el marco global de la propiedad intelectual, permitiendo, en contradicción con la dinámica general de la globalización, derechos de PI localizados en un lugar o placed-based. No es por tanto sorprendente que un número de países del sur y algunas organizaciones orientadas al desarrollo han celebrado las IGs y favorecen su fortalecimiento. Sin embargo, las posibilidades y el potencial de las IGs no es fácilmente perceptible – y esto es lo que busca ilustrar la monografía mediante una variedad de ejemplos. Por el otro lado, la monografía además explora la posición negociadora de los países en la OMC y otros foros multilaterales, en donde es posible identificar una variación en tiempo y espacio.

LGA: ¿Están estas dos dimensiones –IGs como una herramienta legal que puede ser utilizada para promover el desarrollo local y las IGs en el contexto de las negociaciones multilaterales – desasociadas?

DR: Las dos características que usted destaca no están desasociadas; pero no están enteramente ‘asociadas’, y su asociación no las explica enteramente. Hasta cierto punto, una parte de la historia de las IGs puede ser narrada mediante el lente de los esfuerzos comerciales previamente realizados para usar identificadores locales; por tanto, notando el uso de gremios, y otros grupos colectivos e insignias, y los principios ‘formales’ que éstos generaron (en relación, por ejemplo, a la confusión al consumidor, reputación), y los vehículos legales como las Denominaciones de Origen. Sin embargo, a priori no existe una razón para narrar esta historia como un desarrollo perfecto de una época/vehículo legal (principio) al otro. Una buena forma para considerar este punto sería destacando que la normativa sobre IGs en el ADPIC pudo ‘cerrarse’ sólo mediante un acuerdo para negociar cuestiones particulares posteriormente. Lo cual es bastante irónico, si ves a lo que me refiero. A diferencia de otras áreas del ADPIC (art 27.3b siendo otro ejemplo) – las IGs han demostrado ser problemáticas dentro de la QUAD en sí misma.

La asociación entre las IGs y las NCMs le da a una y la otra una marco de referencia particular –o, al menos, propone los aspectos particulares que deberán tener mayor atención. Por ejemplo, cada vez más las IGs son vistas como una característica ‘positiva’ del ADPIC y en un sentido instrumental, como un sendero para el desarrollo. Y, esto le da (o mejor dicho, le dio) a la llamada Ronda de Doha para el Desarrollo un brillo particular (al menos en términos de las disposiciones del ADPIC).

LGA: ¿Por qué las posiciones negociadoras en torno a las IGs varían en tiempo y espacio, como usted menciona?

DR: De lo antes dicho, sería poco sorprendente que los diferentes contextos de las NCMs buscan ensamblar diferentes intereses y valores; por tanto, las partes negociadoras ven ciertas cuestiones particulares de forma diferente en distintos momentos. En general, las NCMs se tratan de intereses comerciales – entonces, mientras desagregamos los intereses de un país a lo largo de las áreas de negociación es posible presenciar varias constelaciones de intereses y las variaciones de esos intereses. Lo que me fascina al menos es la forma en que los actores buscan asegurar una parte de su ‘interés nacional’ en la medida que estas negociaciones ocurren y proceden. Para ilustrar este punto: considere el ‘hecho’ de que Argentina ha sido razonablemente acérrima en su ‘oposición’ a la extensión de las IGs; sin embargo, tiene un nivel bastante robusto de actividad intra-estatal en las IGs y un entusiasmado interés en asegurar ciertas IGs al mismo tiempo en que se resiste a la forma en que otros buscan asegurar IGs. Y, bastante irónico, parte del trabajo doméstico de las IGs en Argentina se realiza bajo la rúbrica de un proyecto con la Unión Europea/Francia. Sin embargo, por el momento al menos, la posición de Argentina seguirá siendo en contra de la extensión de las IGs.

Desde otra perspectiva, es posible ver las NCMs como un ‘spaghetti-bowl’ (un término que Amrita Narlikar usa) – y las negociaciones sobre cualquier cuestión o área nunca puede verse en forma aislada respecto de otras cuestiones negociadas. Desde ese aspecto, en general, las cuestiones y los intereses son también rehenes de los foros en que esas cuestiones son llevadas y retiradas.

LGA: Muchas gracias por la entrevista. 

 

*Abogado, estudiante del 2º año de la Maestría en Propiedad Intelectual de la FLACSO – Argentina. La entrevista fue realizada en inglés y traducida por Luis Gil Abinader. La versión en el idioma original está disponible al pie de esta página.

 

LGA: You are currently writing a book about Geographical Indications. Could you please tell us more about it?

DR: It is tentatively titled ‘Re-making place: the social construction of Geographical Indications’ – within which I seek to explore different facets about GIs, from the global negotiations at WTO and other multilateral forums, to their local use in a number of different jurisdictions. One of the core ideas is that GIs are a remarkable achievement in global IP – as a ‘place-based’ IP that in some contradiction to wider dynamics of globalization allow for a localized IP that is place-based. It is therefore not surprising that a number of Southern countries and various ‘development’ organizations have celebrated GIs and canvass for stronger GIs. However, the possibilities and potentials for GIs are not that easily actualised – and this, the monograph illustrates through a variety of examples. On the other hand, the monograph also explores the negotiating position of countries at WTO and other multilateral forums, wherein it is possible to witness variation in time and space.

LGA: Are these two dimensions -GIs as a legal tool that could be use to promote place-based development and GIs in the context of multilateral negotiations- disassociated?

DR: The two features that you note are not disaassoicated; but are also not entirely ‘associated’ nor entirely explained by this association. To an extent, a part of the history of GIs may be narrated through a lens of prior efforts in trade and commerce to use ‘place-based’ identifiers; thus, noting the use of guilds and other such collective bodies and insignia, and the ‘formal’ legal principles that they generated (e.g. consumer confusion, reputation), and legal vehicles like Indications of Source and Appellations of Origin. However, there is no a priori reason to narrate this history as a seamless development from one epoch / legal vehicle (principle) to another. A way to consider this point would be to note that GI provisions in TRIPS could only be ‘closed’ through an agreement to negotiate particular issues at a later date. Quite ironical that, if you see what I mean? Quite unlike other areas of TRIPS (art 27.3b being another example) – GIs proved to be problematic within the QUAD itself.

The association between GIs and MTNs gives one and the other a particular frame reference – or, at least, sets out particular aspects for greater attention. For instance, GIs are increasingly seen as a ‘positive’ feature of TRIPS and in an instrumental way as an avenue for development. And, this gives (or rather gave) the so-called Doha Development a particular gloss (at least in terms of the TRIPS provisions).

LGA: Why do the negotiating positions towards GIs vary in time and space, as you mentioned?

DR: Following from above, it would be unsurprising then, that different contexts to MTNs assemble different interests and values; thus negotiating parties will see particular issues differently at different times. In general, the MTNs are about trading interests – so as we disaggregate a countries interests across the areas of negotiations it is possible to witness the various constellation of interests and the variations to those interests. What fascinates me at least is the way in which actors seek to secure some purchase on ‘national interest’ as these negotiations occur and proceed. To illustrate this point: consider the ‘fact’ that Argentina has been reasonably staunch in ‘opposing’ GI-extension; yet, it has quite a robust level of intra-state activity on GIs and also keen interest in both securing certain GIs whilst also resist the way others seek to secure GIs. And, quite ironically, some of the domestic work on GIs in Argentina is under the rubric of an EU/French project. Yet, for the moment at least, Argentina’s position will remain against GI-extension.

From other perspectives, it is also possible to see MTNs like a ‘spaghetti – bowl’ (a term that Amrita Narlikar uses) – and negotiations on any one issue/area can never be seen in isolation of the other issues being negotiated. For that matter, in general, the issues and interests are also hostage to which forums these issues are taken to and taken away from…

LGA: Thank you for the interview.