Anabel González es actualmente Ministra de Comercio Exterior de Costa Rica. Tiene una vasta trayectoria  y multifacética experiencia en comercio internacional. Ha sido negociadora de acuerdos comerciales y de inversión por su país tanto en el ámbito multilateral como regional así como también ha ocupado puestos de relevancia en la OMC (Directora de la División Agricultura en la  OMC). Ha trabajado también en el sector privado y realizado consultorías para organizaciones internacionales. Es abogada, graduada en la Universidad de Costa Rica y obtuvo la Maestría en Derecho de la Universidad de Georgetown, Estados Unidos.

La Cátedra OMC ha decidido entrevistarla en ocasión de su candidatura al puesto de Directora General de la OMC.

1.  ¿Cuáles son, a su criterio, los principales desafíos del comercio internacional?

AG: Yo visualizo un doble desafío para el comercio internacional: por un lado ser el instrumento para promover el desarrollo, un desarrollo sustentable e inclusivo. Por el otro lado, aportar una cuota de certidumbre y energía a la economía mundial.  El año pasado el comercio creció solamente 2.5%. Necesitamos un crecimiento del comercio más robusto, no solo porque traerá mayor prosperidad global y puede ayudarnos a generar más y mejores empleos sino porque puede funcionar como el mecanismo “previsible y dinámico” en esta economía mundial tan sacudida.

Para la OMC en particular, y teniendo en cuenta que la OMC no es solo apertura de mercados sino también reglas que regulan el intercambio comercial y foro donde se dirimen los conflictos,  el desafío mayor es articular los intereses y las ideas de todos sus miembros, protegiendo y nutriendo especialmente los bienes públicos globales que la OMC provee.

2. ¿Cuáles serían los ejes o prioridades de su mandato en la OMC si llegara a ser Directora General de la OMC?

Como Directora General entiendo que tendría tres prioridades/responsabilidades. En el corto plazo debemos encontrar, y la Directora debe liderar,  una forma de cerrar o superar  la Ronda Doha. Esto es crucial para revitalizar el rol y  la legitimidad de la institución como foro de negociación. En el mediano plazo, sin embargo, debemos iniciar una discusión franca y profunda sobre otros temas que hacen hoy al comercio internacional con miras a fortalecer las bases del trabajo futuro de la OMC.  Pienso en cuestiones tales como el cambio climático. Finalmente, en el trabajo cotidiano, tendré la responsabilidad de dirigir la Secretaría: tomar en debida cuenta la necesidad de los Miembros de obtener el mayor valor por su dinero, en particular en tiempos de dificultades presupuestarias, mientras se asegura que un equipo de profesionales de alto calibre se mantengan motivados y comprometidos en servir a los Miembros.

3. Relacionado entonces directamente con este eje prioritario de trabajo a mediano plazo, ¿Cómo visualiza Ud. la agenda de trabajo de la OMC en relación a estos temas nuevos?

Pocos periodos en la historia mundial han sido testigos de tal confluencia de cambios políticos, económicos y tecnológicos en tiempo real; muchos de los cuales tienen efectos más allá de la gobernanza de la OMC y del comercio. Otros están transformando la geografía y la naturaleza misma de la producción y el intercambio. Entre ellos se incluyen la fragmentación global de la producción internacional, el aumento en el comercio y la inversión Sur-Sur, el cambio climático, así como el incremento en el comercio internacional de servicios, para citar solo algunas de las tendencias más prominentes.

Estos fenómenos generan nuevos interrogantes y retos pero la clave, a mi entender, es no tenerle miedo al debate de estas cuestiones en la casa del comercio. Por supuesto, no cada debate tiene que dar lugar a una negociación. Y no necesariamente todo lo relacionado con el comercio debe ocurrir a nivel multilateral. No obstante, anclar a la OMC como el eje central del sistema de comercio internacional de hoy, también implica aceptar que ningún tema de relevancia para la economía mundial sea un tabú en la casa del comercio.

4. En relación a la dinámica institucional de la OMC ¿cree Ud. que se debe reformar alguno de sus aspectos?

Efectivamente existe un vivo debate, sobretodo en círculos académicos y de la sociedad civil, sobre la necesidad y oportunidad de reformar la OMC. Mi percepción es que el sistema de la OMC es robusto y que de hecho ha evolucionado progresivamente en varias áreas. Un ejemplo es el excelente estudio sobre comercio y empleo producido de forma conjunta por la OMC y la OIT en un tema que resultó profundamente divisivo en la Ministerial de Seattle. Lo mismo se puede decir del trabajo del Green Room, la participación de actores no estatales en el mecanismo de solución de diferencias y los dinámicos debates mantenidos en los Foros Públicos de la OMC que han abierto, como nunca antes se había hecho, las puertas de la casa a otros actores.

Sin embargo, el mundo está cambiando y las instituciones, como las empresas, los trabajadores y las naciones, tienen que lidiar, y eventualmente, adaptarse a las nuevas circunstancias y exigencias. Los Miembros enfrentan interrogantes sobre cómo adaptar la OMC a estos cambios y, en estas cuestiones también, creo que tenemos que construir el momento y el  nivel de confianza mutua que nos permita debatirlo de manera informada y en profundidad.

Foto cortesía de la OMC/Studio Casagrande.