Amina C. Mohamed tiene más de 20 años de experiencia asumiendo responsabilidades domésticas e internacionales. Ha sido Embajadora y Representante Permanente de Kenia ante las Naciones Unidas (ONU), la Organización Mundial del Comercio (OMC), y otros organismos internacionales en Ginebra. Entre el 2006 y 2007 trabajó como Ministra de Justicia, Cohesión Nacional y Asuntos Constitucionales de su país. Desde el 2011 se ha desempeñado como Subsecretaria General y Directora Ejecutiva adjunta del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

La Cátedra OMC FLACSO tuvo ocasión de entrevistarla en vistas a su candidatura a la Dirección General de la OMC.

 

1. ¿Cuáles son, a su criterio, los principales desafíos del comercio internacional?

Desde el 2008, la economía global ha sido afectada por una gran crisis económica y financiera. El crecimiento económico global es débil. Todas las economías están lidiando con niveles históricos de desempleo. El liderazgo se ha reducido porque los gobiernos están mirando hacia adentro y el proteccionismo ha estado resurgiendo.

Los principales retos que enfrenta el sistema multilateral de comercio basado en reglas, regente del movimiento transfronterizo de bienes y servicios, y que adjudica las disputas que emergen en el comercio internacional, se manifiestan en distintos niveles y formas. Estas van desde aquellos retos relacionados con la estancada Ronda de Doha para el Desarrollo, la proliferación de Acuerdos de Libre Comercio, hasta el incesante incremento de las Barreras No Arancelarias (BNA).

Considero que algunos aspectos de la Ronda de Doha han sido suplantados debido a un ambiente económico global fundamentalmente modificado, cambios en la composición de la membresía de la OMC, el desempeño económico de las economías emergentes, y la estructura, contenido y modalidades que guían las negociaciones.

Los retos son evidentes. La OMC debe responder a estos retos para retener su primacía como el Sistema Multilateral de Comercio basado en reglas y permanecer como una fuerza motriz contribuyendo al bienestar económico y la prosperidad global.

2. ¿Cuáles serían los ejes o prioridades de su mandato en la OMC si llegara a ser Directora General de la OMC?

De ser elegida como nueva Directora General, me enfocaré en tres prioridades. En primer lugar, la urgente construcción de una coalición de la OMC para la implementación y la apertura comercial. Esta sería una coalición comercial inclusiva que reflejaría el “enlargement” o aumento de la membresía de la OMC a través de la expansión reciente de la membresía de la Organización. La nueva coalición conllevaría responsabilidades conmensurables compartidas en un sistema basado en reglas.

En segundo lugar, me enfocaré en una agenda actualizada de negociaciones comerciales que sea relevante para los retos contemporáneos, entre otros, relacionados con la recuperación de las crisis económicas, crecimiento y empleo; protección del medio ambiente, notablemente cambio climático; y seguridad alimentaria. La OMC debe ser relevante para el desarrollo en la economía real y necesita encajar mejor en la atmósfera contemporánea.

En tercer lugar, es mi objetivo prioritario, en consulta con otros Miembros, establecer un Business Advisory Council o Consejo de Asesoría Comercial. La ausencia de un empuje empresarial ha sido una fuente de importantes debilidades para la OMC, afectando su credibilidad y relevancia como un motor de recuperación económica y crecimiento global. Necesitamos el apoyo e ímpetu de los negocios, para maximizar nuestros esfuerzos y para alcanzar progreso irreversible en la OMC. Estoy convencida de que la organización necesita un/a Director/a General pro-negocios. Concluir las negociaciones sobre Facilitación del Comercio sería una de las interfaces claves para mejorar el involucramiento con el sector privado y las empresas globales.

Adicionalmente, trabajaré para reestablecer la primacía de la OMC como el “estándar diamante” para el establecimiento de reglas comerciales globales que encaren los retos presentados por Tratados de Libre Comercio, que compiten y se solapan.

3. ¿Cómo visualiza Ud. la agenda de trabajo de la OMC en relación a estos temas nuevos?

Evidentemente, hay nuevos temas que son ahora una realidad y que indudablemente tienen, en general, presencia en la agenda comercial internacional. Estos temas pueden incluir, pero no están limitados a temas destacados arriba y otros, tales como energía/cambio climático, seguridad alimentaria en tiempos de precios altos y volátiles, el surgimiento de cadenas globales de valor, la explosión de estándares privados y otras barreras comerciales. Tengo la intención de, inicialmente, fomentar un diálogo muy informal entre los Miembros sobre los temas, a fin de identificar claramente los vínculos e impacto –cuando existan- entre el sistema multilateral de comercio y los nuevos temas. Hay algunos como cambio climático y energía que ya están bajo discusión en otros foros internacionales. En esos casos me empeñaré en crear sinergia objetiva con las organizaciones relevantes para fomentar que encaren sólo los aspectos que se relacionan con sus respectivos mandatos y responsabilidades.

Sin embargo, no descartaría una decisión de los Miembros de incluir algunos aspectos de estos temas en una ronda de negociaciones futuras, luego de la conclusión de la Ronda de Doha para el Desarrollo (DDA).

4. En relación a la dinámica institucional de la OMC ¿cree Ud. que se debe reformar alguno de sus aspectos?

Una de las grandes lecciones del naturalista escoces (Darwin) es que no es la más fuerte de las especies la que sobrevive, sino aquellas que se pueden adaptar a su medioambiente. Las instituciones que no son relevantes, no pueden resolver problemas y que están detrás de la curva, son reemplazadas. Adaptación, ajustes y las mejoras técnicas son necesarias incluso en una organización como la OMC que fundamentalmente goza de buena salud.

Desde 1948, los Directores Ejecutivos del GATT, luego renombrado Directores Generales ex officio, han evolucionado hasta ser los guardianes del sistema basado en reglas. Como Directora General, trabajaré para asegurar la consolidación y preservación del acquisactual del Sistema Multilateral de Comercio basado en normas. Creo que el sistema necesita ser actualizado y fortalecido para asegurar su relevancia en la situación global actual. Uno de los aspectos institucionales claves en el cual involucraré a los miembros inmediatamente será revigorizar la función de negociación de la OMC. Como antigua Chairperson o Presidenta de Consejo, entiendo que el compendio de normas debe ser actualizado. La OMC fue esencialmente creada para negociar reglas que abrirían mercados, crear estabilidad y previsibilidad.

La Organización aún está creciendo con una membresía diversa y diferentes niveles comerciales, financieros y de desarrollo económico. Estoy convencida de que enfoques y modalidades de negociación más flexibles son necesarios. Debemos cambiar el método de negociación a la luz del tamaño y diversidad de la membresía de la OMC de hoy. Necesitamos ofrecer apoyo sólido y sostenible a los países en desarrollo y los países menos desarrollados.

Otra área que necesita atención es mejorar el trabajo regular de los Comités de la OMC, encarar las limitaciones que tienen muchos países en desarrollo para hacer uso del sistema de solución de controversia de la OMC y alentar la Ayuda para el Comercio y financiación del comercio.

Finalmente, claramente existe la necesidad de repensar la forma en que la OMC se relaciona con los Acuerdos Regionales Comerciales dados los acontecimientos recientes en ese campo.

 

 

La entrevista fue realizada en inglés y traducida por Luis Gil Abinader. A continuación, la versión en el idioma original:

 

1. Which are, in your opinion, the main challenges of international trade?

Since 2008, the global economy was hit with a massive economic and financial crisis. Global economic growth is weak. All economies are grappling with historically high levels of unemployment. Leadership is in short supply because Governments are in-ward looking and protectionism has been resurgent.

The main challenges facing the rules based Multilateral trading system, which governs the movements of goods and services across borders, and adjudicates disputes that arise in International trade, manifest at different levels and forms. These vary from those relating to the stalled Doha Development round, the mushrooming of Free Trade Agreements, to the unabated increase of Non-Tariff Barriers (NTBs).

I believe that some aspects of the Doha Round have been superseded because of a fundamentally changed global economic environment, significant changes in the composition of WTO Membership, the economic performance of emerging economies, and the structure, substance and modalities for the conduct of the negotiations.

The challenges are self-evident. The WTO must respond to them to retain her primacy as the rules-based Multilateral Trading System and remain a motive force in contributing to global economic welfare and prosperity.

2. Which ones would be the priorities of your mandate if you are elected Director-General of the WTO?

If elected as the new Director-General, I will focus on three priorities. First, the urgent construction of a new WTO implementation and trade opening coalition. This will be an inclusive trade coalition that reflects the “enlargement”, of the WTO membership through the recent expansion in the membership of the Organization. The new coalition will entail shared commensurate responsibilities in a rules-based system.

Secondly, I will focus on an updated agenda for multilateral trade negotiations that is relevant to the contemporary challenges, inter alia, of recovery from economic crises, growth and employment, environmental protection, notably climate change, and food security. The WTO must be relevant to developments in the real economy and needs to better fit into contemporary atmospherics.

Third, it is my priority objective, in consultation with Members, to rapidly establish a WTO Business Advisory Council. The absence of a commercial push has been a source of major weakness for the WTO, affecting its credibility and relevance as an engine of global economic recovery and growth. We need the support and impetus of business, to maximize our efforts and to make irreversible progress in the WTO. I am convinced that the organization is in need a pro-Business Director-General. Concluding the Trade Facilitation negotiations would be one of the key interfaces to better engage the private sector and global business.

In addition, I will also work to re-establish the primacy of the WTO as the “diamond standard” for setting the rules of global trade in order to address the challenges posed by competing and overlapping FTAs.

3. How do you envisage the agenda of the WTO in regards to new topics, such as climate change?

Clearly, there are new issues that are now a reality and have undoubtedly a bearing in the overall international trade agenda. These issues may include, but again are not limited to, topics already highlighted above and others, such as energy/climate change, food security in times of high and volatile prices, the emergence of global value chains, and the explosion of private standards and other trade barriers. I intend to initially encourage very informal dialogue among members on the issues with a view to clearly identify linkages and impact -where they exist- between the multilateral trading system and the new issues. There are some like climate change and energy that are already under discourse in other international fora. In such cases, I will endeavor to create objective synergy with relevant organizations to encourage that they address only the aspects that relate to their respective mandates and responsibilities.

I would, however, not preclude a decision by members to include some aspects of these issues in a future round of negotiations, after the conclusion of the DDA.

4. In regard to the institutional dynamic of the WTO, do you feel that any of the aspects should reform?

One of the greatest lessons from the Scottish naturalist (Darwin) is that it is not the strongest of the species that survive, but those that are able to adapt to their environment. Institutions that are not relevant, cannot solve problems and that are behind the curve are superseded. Adaptations, adjustments and technical improvements are required even in an organization like the WTO that is fundamentally in good health.

Since 1948, Executive Directors of the GATT, later renamed Directors General ex officio, have evolved to be guardians of the rule-based system. As Director General, I will work to ensure the consolidation and preservation of the current acquis of the rules-based Multilateral Trading System. I believe the system needs updating or strengthening to ensure it is relevant to the current global situation. One of the key institutional aspects that I would immediately engage members would be reinvigorating the WTO’s negotiation function. As a former Chairperson I know that the rule book needs updating. The WTO was essentially put in place to negotiate rules that would open markets, a create stability and predictability.

The Organization is still growing with a diverse membership and at different levels of trade, finance and economic development. I am convinced that more flexible negotiating approaches and modalities are required. We have to change the method of negotiation in light of the size and diversity of today’s WTO membership. We need to offer solid and sustainable support to developing and least developed countries.

Another area that needs attention is improving the work of regular WTO Committees, addressing constraints to the use of the WTO’s dispute settlement system by many developing countries as well as boosting Aid for Trade and trade finance.

Finally, there is clearly a need to rethink the way in which the WTO relates to RTA given the recent developments in that field.

 

Foto cortesía de la OMC/Studio Casagrande.